La fiebre y cómo tomar la temperatura a un bebé

tomar temperatura bebé

Todos los padres hemos vivido alguna vez la siguiente situación: despertarse a media noche para encontrar a su hijo rojo, sudando, y con la frente caliente. De inmediato, sospechamos que nuestro hijo tiene fiebre, pero no estamos seguros de qué hacer a continuación. ¿Buscar el termómetro? ¿Cuándo llamar al médico si el bebé tiene fiebre?

Cuando se trata de un niño saludable, la fiebre infantil no suele ser indicio de algo grave. Aunque puede asustar que la temperatura del niño aumente, la fiebre en sí no es perjudicial en sí misma porque es la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. La temperatura normal del cuerpo oscila entre los 35,5ºC y los 37,5ºC. Se considera que un bebé tiene fiebre cuando su temperatura supera los 38ºC. En un niño con fiebre, al igual que nos ocurre a los adultos, es normal sentir dolor o malestar: dolor de cabeza, dolores musculares, sensación de mal cuerpo, etc.

Cómo tomar la fiebre

Para los menores de cuatro años, los pediatras aconsejan tomar la temperatura por vía rectal, ya que no toleran el termómetro en la boca ni tampoco logran sostenerlo en la axila. Para ello, se debe poner boca abajo el bebé, y, sin forzar, introducir 2-3 cm en el recto por la parte que tiene el mercurio y mantenerlo allí durante 2-3 minutos. Existen termómetros especiales para lactantes y niños, con el depósito de mercurio más pequeño.

A partir de los cuatro años, se puede tomar en las otras dos zonas comentadas. La vía oral es la más exacta, pero hay que vigilar mucho para que el termómetro de mercurio, que contiene materiales tóxicos, no se rompa en la boca.

termómetro infrarojo bebé

La última novedad en el mercado son los termómetros que funcionan con infrarrojos y que marcan en exactitud tanto la temperatura ambiente, como la del bebé (oído y frente) o hasta de alimentos. Un ejemplo es el termómetro infrarrojo Mini
, disponible en Bitti Barcelona.


Cuándo acudir al médico

No es necesario tratar todos los tipos de fiebre. Una vez determinado que el niño tiene fiebre, si la temperatura es superior a 39, conviene darle un baño de agua templada. Cuando la causa de la fiebre no esté clara o cuando se prolongue más de 24 horas, conviene acudir a la consulta del pediatra. También es recomendable hacerlo si el niño es menor de dos meses, si vomita frecuentemente, si muestra el cuello rígido o si ha sufrido convulsiones.

Sea cuál sea la temperatura, los pediatras recomiendan dar con frecuencia al bebé pequeñas cantidades de agua, aunque nunca se debe forzar ni a beber ni a comer.

La fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma de que algo en el organismo del bebé no está bien. Al igual que ocurre en los adultos, su sistema inmunológico responde antes los gérmenes, y la fiebre es un mecanismo de defensa que inhibe el crecimiento de los gérmenes malignos. En los mayores de dos años, las infecciones virales son la causa más común, pero también puede tener origen bacteriano: otitis, algunos tipos de bronquitis, infecciones urinarias, etc.

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